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sábado, 23 de enero de 2010

Milán




Hola,

La semana pasada estuve en Milán, por cuestiones de trabajo, y tuve la posibilidad de visitar el Castello Sforzesco y el Duomo, aunque sólo por fuera. La pena es que se me olvidó la cámara de fotos, y no tengo fotos propias, pero toda la historia de los Sforza, me ha recordado a tres estupendas novelas: Bomarzo de Manuel Mújica Lainez, Los Borgia de Mario Puzo y el Gatopardo de Giusseppe Lampedusa.

Que recomiendo por ese orden, aunque Bomarzo es la mejor con diferencia para mi gusto.


lunes, 22 de junio de 2009

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero


Descubrí este libro mientras miraba en wikipedia en qué consistía el síndrome de Asperger. Y la curiosidad me surgió mientras leía el segundo libro de la trilogía de Millenium (que está muy bien y engancha un montón)

El libro del que os hablo se llama "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" y está escrito por Oliver Sacks Un neurólogo que relata de manera muy didáctica y casi novelada algunos de los casos más curiosos que se ha encontrado durante su larga carrera (podéis encontrar el libro completo en formato pdf aquí)

Besos para todos y sobre todo pa Juan que me ha enviado otra postal, esta vez desde Miami

viernes, 6 de marzo de 2009

Bonjour Tristesse, au revoir ennuiement


Bueno, mami, gracias por "Bonjour Tristesse" pero que sepas que sólo me duró un día. Este libro está muy bien y también lo recomiendo, además es muy cortito y se lee rápidamente.

Esta tarde me he comprado en el barrio latino estos tres libros por cinco pavos

"Au revoir" aburrimiento en el metroooooooo

Cien Años de Soledad

Esta novela es lo mejor he leído en toda mi vida, os dejo un fragmento para despertar la curiosidad de aquellos que no la conozcan:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. “Las cosas tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima.” José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: “Para eso no sirve.” Pero José Arcadio Buendía no creía en aquél tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados... Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo XV con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras...

domingo, 1 de febrero de 2009

Biblioteca



Bueno, chicos ya sé que he estado hecha una vaga, pero no por falta de cosas que contar, sino por falta de tiempo.
En los cursos de francés me han recomendado que lea todo lo que pueda en la lengua de Molière, así que me he sacado el carnet de las bibliotecas públicas de París. En mi quartier (París está dividido en 20)hay 6 ó 7 bibliotecas nada menos y el personal es súper agradable. De hecho son de los pocos desconocidos agradables que me he encontrado, a parte del carnicero "Halal" de en frente de mi casa...
Bueno he sacado un libro de Albert Camus y no, no es el extranjero que ya lo habían sacado.
Si hay algún residente en París que me lea, le dejo este enlace que es genial. Es del ayuntamiento de París, en él está la lista de las bibliotecas, acceso a una base de datos con todos los ejemplares disponibles y además, dentro de este mismo portal puedes acceder a un montón de información sobre la ciudad. Yo sobre todo recomiendo los paseos temáticos. Eso sí, está en francés. La versión en español del portal está también bien y se la recomiendo al que vaya a visitar París.

La foto es sosa, pero así veis la biblioteca, que está dentro del parque de Belleville.